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Historia de CG:
VII. El fin de una era

En efecto, el disco salía a finales de febrero y ahora le tocaba al grupo responsabilizarse de la labor de hacerlo realidad por los escenarios patrios como mínimo. El CD+DVD inició su habitual andadura por radios y tiendas recibiendo rápidamente grandes elogios por parte de medios y enteros, quienes no dudaron en poner buena nota al nuevo trabajo de los mininos. En cuanto a lo de los escenarios…, bueno, eso es ya otra historia. La crisis, la crisis, y además la puta crisis se alió con la desgracia habitual en los andurriales del rock hispano y con la fortuna no menos cotidiana de la banda, quien consiguió con mucho esfuerzo quedarse fuera de todos los eventos posibles, gracias a la cancelación de algunos festivales en los que la banda tenía programada una actuación, y a la no invitación de otros a participar en ellos. En fin, la historia de siempre.

 


CG, millonarios

En cualquier caso, el grupo no se rinde y logra presentar tan magna creación en una prestigiosa sala de conciertos madrileña. La compañía y el manager no escatima en gastos y contrata la mejor sala, los mejores profesionales y el mejor equipo… Ejem, volvamos a empezar, que esto no es así: la compañía y el manager CREÍAN haber contratado el mejor equipo con los mejores profesionales. El grupo está preparado, el repertorio listo y la expectación máxima. David, el técnico llega a la sala y contempla el rostro horrorizado de algunos miembros del grupo que ya están allí. Ve el equipo dispuesto por la sala, y entonces comprende las caras largas: el equipo parece de juguete, mejor, de risa. La mesa de control parece una caja registradora en lugar de una mesa de mezclas y en ese momento todo se convierte en un intento por salvar el concierto de un inminente y seguro desastre. Tanto el técnico como la banda, apoyados siempre por la compañía y su mánager, luchan por conseguir un sonido aceptable. A pesar de los pesares, el grupo quiere presentar el disco y decide seguir adelante con todo y a pesar de todo.

 


CG con César

El concierto resulta al final pasable en cuanto al sonido gracias a la labor técnica y el grupo supera el escollo demostrando una vez más su buen hacer sobre el escenario. El disco es ya oficialmente parido en los escenarios. Afortunadamente, la crítica presente entiende las especiales circunstancias y así lo hacen notar en sus artículos: buena nota al grupo, que se dejó la piel por hacer una de sus mejores representaciones, y suspenso a la sala por su falta de respeto a la banda y sobre todo al respetable, poniendo un equipo más propio de un bareto que de una sala seria.

Capeado el temporal, CG sigue trabajando, e incluso extendiendo su red de intereses musicales como ya venían haciendo desde hacía tiempo con colaboraciones en grupos conocidos tanto en conciertos como en grabaciones discográficas. Zinkin’ Prim, el grupo de Carlos Almendro, edita su segundo álbum, “Crítica y lírica” con Pedro Vela ya como guitarrista oficial de la banda.

Pocos conciertos más durante ese año pero que demuestran las sanas intenciones de Cuatro Gatos por continuar en un proyecto en el que siguen creyendo. Bueno, no todos…

 


Pedro Vela con Zinkin' Prim

Javier Canseco, que ya llevaba algún tiempo dando muestras de cansancio, no estaba contento con el funcionamiento de la banda ni con la ausencia de conciertos, y pronto mostraría algo más que un descontento. Sentía que algo estaba tocando a su fin y eso era simplemente su continuidad en la banda. Ya no quería seguir luchando en el proyecto de Cuatro Gatos, y notaba dentro de su ser que algo le pedía otra cosa, otros proyectos, nuevas fronteras… Tras hablar, dudar, y finalmente decidir, la posición de Javi fue firme y determinante: se marchaba de la banda en la que había dejado unos buenos años de su vida. Corría el otoño de 2009, y Cuatro Gatos sufría una de sus bajas más importantes. Salvo los cantantes, nadie había dejado CG. Aquello sumió a la banda en una profunda tristeza. Era el fin de una era…

La situación no es muy simpática, pero el grupo tiene muy claro desde el primer momento que la aventura continúa a pesar de la baja lamentable de su bajista. Javier Canseco se dedica a su banda de reciente creación Asfálticca, un grupo de versiones de la mítica banda rockera Asfalto, con una perspectiva más metalera. El nombre no contiene una errata, sino que es un guiño a una de las bandas de referencia del metal: Metallicca. A partir de ahí, la historia de Javier Canseco brillará con luz propia en su propio proyecto, tal y como pudo verse en la presentación del nuevo disco de Zinkin’ Prim en octubre en La Sala de Carabanchel, donde Asfalticca actuó como grupo de apertura. Todo queda en familia.

 


El adios de Javi

Claro está, el grupo necesita un nuevo bajista que sustituya al ausente, y tras los anuncios de despedida por ambas partes, Cuatro Gatos anuncia su búsqueda de un músico que reemplace a Javi, tarea nada fácil dada la popularidad del bajista de Fuenla, famoso por su vitalidad en vivo y por sus pañuelos en la cabeza.

En aquellos días, la historia da un giro inesperado: Cuatro Gatos decide entrar a grabar un disco nuevo. Parece que no es lo más adecuado con “El sueño de la razón” todavía en fase de explotación y además con la ausencia de bajista. Sin embargo, se trata de un disco muy especial…

 

Covy

Juanmi

Pedro

El Niño, victorioso








ACÚSTICO LO JUSTO

Durante los últimos dos años, 2008 y 2009, Cuatro Gatos ha simultaneado sus conciertos eléctricos con otros de marcado carácter acústico o semi acústico, planteados para lugares más pequeños y desde una perspectiva más festiva y familiar. La idea resultó ser más exitosa de lo que parecía inicialmente y en poco tiempo los conciertos “semi acústicos” son parte obligada de la oferta musical de CG. Aquella circunstancia sólo podía derivar en una conclusión lógica: la posibilidad de grabar un disco que recoja algunas de esas versiones que ya han paseado por algunos locales. La compañía AVISPA propone una serie de fechas para la grabación y todo el mundo se entusiasma con el tema. El grupo prepara rápidamente algunas canciones seleccionadas y entran en el estudio en noviembre de 2009. Los resultados son positivos y la idea se convierte formalmente en el nuevo proyecto de Cuatro Gatos, un disco paralelo, complementario a “El sueño de la razón”.

Llega la Navidad y el grupo dedica a sus fans y al resto del universo conocido, una versión jevi del famoso villancico “Noche de Paz”, convertido en simpático videoclip, para el cual cuentan con la participación a las cuatro cuerdas de Jesús Huelva, bajista de la banda madrileña Mimo. El rodaje se efectúa en el patio de los locales de ensayo de forma prácticamente doméstica, aunque gracias a la labor del propio Jesús, realizador de televisión, jugador de golf y padre respetabilísimo, entre otras muchas habilidades, el producto resultante se convierte inmediatamente en una de las piezas audiovisuales más entrañables para la banda. La idea está clara: CG vestido con harapos, pero con más fuerza que nunca. Estos chicos no tienen límite.


Noche de paz

 

 


Jesús Huelva


Pablo Lagarejos

 

 

Ahora sí que se hace realmente necesaria la incorporación al grupo de nuevos miembros (con perdón). Por una parte, un bajista que reemplace al anterior. La primera tanda de canciones las ha grabado el propio Juanmi en el estudio, ya que como podemos recordar, estuvo dándole a las cuatro o cinco cuerdas durante unos cuantos años en la banda del Molina. Como todavía se acordaba de tocarlo un poco, no dudó en grabar los temas del acústico, pero pensando en los futuros directos, se hacía cada vez más apremiante que un nuevo músico hiciera su aparición. Por otra parte, Carlos Álvarez, teclista habitual durante los últimos dos años, está inmerso en la grabación del primer disco de la banda en la que milita: Arion. Por entonces, CG decide buscar un teclista que se quede definitivamente en Cuatro Gatos y que participe en las tareas organizativas propias del grupo. Que pague local, vaya.

Dos músicos, dos personas, dos que se atrevan con el resto del grupo… Parece una tarea casi imposible, pero como siempre suele ocurrir, las cosas pasan y como por arte de magia aparecen casi simultáneamente. Por un lado, a través de un conocido común, surge la figura de Óscar Salas, bajista poco conocido pero con una destreza y habilidad al con bajo que sorprende gratamente. Para colmo, parece encajar rápidamente con el resto del grupo y enseguida el entusiasmo se convierte en algo contagioso. Tan contagioso como un virus, una plaga…, o Filthó. ¿Quién es Filthó? No, no es el nombre de una enfermedad o un síndrome, sino el nombre de batalla de Ismael Filteau, el responsable de las teclas en grupos como Amset, Silver Fist, entre otros muchos. Aprovechando un concierto homenaje organizado por El Niño dedicado a la memoria de Javier Gálvez, el mánager fallecido apenas unos meses atrás, Filthó comparte escenario con Carlos Álvarez, quien daba su último concierto con CG. Aquel momento fue entrañable porque suponía el paso del testigo en las teclas de Cuatro Gatos. Un teclista se marchaba y otro se quedaba. A Carlos, la mejor suerte del mundo con su grupo y su disco. De Filthó, en fin, qué se puede decir. Entró en CG y ya no había quien le echara. Tras la celebración, en uno de esos momentos de hermanamiento Joaquín se lo había dejado claro: “en este grupo no entra un gilipollas cualquiera” Juanmi apostilló: “claro, entran gilipollas muy concretos”. No se sabe si sus palabras se debían a una puntualización semántica o a una envidia muy poco sana al ver otra vez a un personaje haciéndose dueño de lo que tradicionalmente había sido su feudo: los teclados. A pesar de todo, Filthó decidió quedarse. Era evidente que su demencia era pareja a la del resto del grupo, y su talento y su buen humor hicieron el resto. Ahora volvían a ser seis: El Niño, Filthó, Covy, Juanmi, Óscar y Pedro, siempre flanqueados por su fiel César y los millones de seguidores que por todo el mundo siguen incondicionalmente a la banda.

 


Óscar Salas, "Cherokee"

 


Ismael Filteau, "Filthó",

Mientras tanto, el disco acústico termina de grabarse ya con algunas aportaciones instrumentales de los nuevos miembros de la banda, quedando finalmente en once temas, tras algunos descartes, seleccionados entre canciones del propio grupo, versiones nacionales y extranjeras y lo que podríamos llamar reversiones, como en el caso de la “versión de una versión”. Al más puro estilo CG.

El planteamiento: ahora hay dos proyectos, dos Cuatro Gatos: el cañero, progresivo, metalero y potente de siempre, y el otro más ligero, semi acústico (semidesnatado, como diría algún cabrón) e intimista (como diría el Niño en uno de sus momentos delicados, que son más bien pocos). Los dos defendidos por sendos discos, los dos como las dos caras de la moneda gatuna. Ahora son Cuatro Gatos por dos, que no son ocho, sino seis, pero que valen por trescientos (¡Espartanos!)

Haceos a un lado, que ahí viene Cuatro Gatos…, y que os pillen confesaos…



Brindis

 


Cuatro Gatos
Última actualización 3-3-2011
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