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Historia de CG:

IV. Transición

¿Y ahora qué? O mejor dicho: ¿y luego qué?

 

 

 

Bueno, la verdad es que inicialmente lo que parecía un futuro prometedor se iría tornando en un futuro algo más oscuro, más acorde con la oscura temática de un disco como era Esférica. Si los primeros pasos de la nueva singladura de CG se las prometían felices, no tardarían mucho tiempo en aparecer los nubarrones, presagio de una fuerte tormenta, que diría la canción Dun Ringill de Jethro Tull. Poco a poco, la reacción de la afición no se hizo esperar…, simplemente no apareció. En realidad la aparición del disco fue casi un tema de secreto de sumario porque nadie parecía enterarse de que había salido un disco de Cuatro Gatos. No se trataba de si gustaba o no… Simplemente la gente ignoraba, o quería ignorar, que había un nuevo lanzamiento en el mercado. Sin duda alguna, los estragos de la nueva moda de la piratería y las descargas ilegales empezaban a notarse en el mundillo metalero…, pero lo de Cuatro Gatos parecía ridículo. “¿Habéis sacado un nuevo disco?” les preguntaba la gente meses más tarde. Claro que la propia génesis del disco había supuesto ya no pocos problemas en su gestación. Como si de un parto difícil se tratase, la criatura dio más que problemas y entre enfermedades y situaciones personales de infarto, lo que iba a ser una maravilla se convertiría en un infierno. No era extraño, pues, que su salida a la luz fuera de rositas. De hecho salió demasiado tarde, ya con todas las campañas de contratación finalizadas, con pocas perspectivas de salvar un año que había resultado finalmente infernal. El parto había sido duro, pero desde luego todo lo contrario a prematuro.

 

La crítica fue variopinta en su reacción ante el producto, aunque la respuesta general fue positiva. La música, aunque algo compleja se antojaba de calidad y la opinión casi unánime era la de estar ante una obra cuando menos interesante. Su carácter monotemático, en forma de álbum conceptual, también estaba causando no pocas dificultades para llegar al público que sí se había enterado de su existencia. Sin embargo, el grupo creía en el proyecto y de hecho se había dejado la piel (y más) en él. Era el momento de defenderlo ante el auditorio.

El problema era que defenderlo ante el público iba a ser uno de los grandes problemas de la banda, y no porque no pudieran hacerlo. Eran muy capaces, que para eso lo habían grabado… El problema es que parejo a las ventas de discos, el panorama de conciertos empezaba a ser preocupante, y no se trataba de un fenómeno aislado para CG, sino para todas las bandas de rock patrio, incluso las que no eran tan de rock…

 

CG con Alex:
dándolo todo

Alex se marcha

Poco a poco el desánimo empezó a cundir, el grupo se encontraba en dique seco después de una época más que buena, con unas perspectivas tan gozosas inicialmente que la caída resulto ser mucho más dura. “Siembra viento…” el primer corte cantado del disco iba a ser casi profético: la cosecha iba a ser mucho peor de lo esperado… Poco a poco, y a pesar de la buena acogida del público en los pocos conciertos que aparecían, el desánimo y el desaliento iban haciendo mella en las filas de la banda. Alex no terminaba de encajar algunas críticas respecto a su diferencia vocal con Iván, aunque gran parte de los fans empezaban a reclamar el puesto merecidamente ganado por el uruguayo. Todo fue inútil y terminó como una crónica anunciada: Alex dejaba la banda a comienzos del 2006 después de haber realizado conciertos tan espléndidos como los dados en Aqualung como apertura de los americanos Dokken, en Macumba con Mägo de Oz, o en la sala O’Fuenla, último concierto que daría el fantástico cantante con la banda. Era el fin de otra era para Cuatro Gatos.

 

Momentos inciertos, futuro dudoso, pero de lo que no cabía duda era de que el resto de los gatos (en realidad los cuatro), no estaban dispuestos a rendirse ante esta nueva eventualidad. Sin embargo la pregunta quedaba en el aire: ¿qué hacían ahora? ¿Se convertirían en un grupo instrumental, instrumental de metal? No, no, eso no estaba en la mente de estos esforzados músicos (si es que alguna vez tuvieron algo en mente). De modo que de nuevo en la brecha, una vez más abrieron las puertas y se lanzaron a la busca de nuevo vocalista, con más moral que el alcoyano y más cojones que nadie. Nada pararía el proyecto al que tanto sudor y lágrimas habían dedicado. De repente, sin previo aviso, apareció J.F. Bejarano, actor, cantante, modelo, personaje multiusos donde los haya, un artista fuera de serie, una máquina de escenario y un músico extraordinario. Y, sin embargo, acabó en Cuatro Gatos. ¿Por qué? Misterios del universo. J.F. es un joven pero curtido artista. Entre sus ocupaciones está la de actuar como "Britney Spears" en el musical de Queen en su segunda edición española, participar en series como "Los hombres de Paco", hacer jingles, covers, para publicidad, televisión, etc., y ahora le tocaba realizarse como "frontman" en un grupo de rock. Durante el otoño de 2006 y primavera de 2007 se dedica a preparar maquetas con temas viejos y nuevos de la banda. Se trataba de ajustar las canciones preparadas para Alex, a la carismática voz del Jota, más agresiva y hard-rockera que la de su predecesor. El proceso es largo y laborioso, pues el nuevo vocalista conoce el peligro de las comparaciones y no quiere defraudar al público que espera expectante la primera aparición de Cuatro Gatos y su nueva adquisición. Ésta se va a producir en la primavera de 2007 cuando hace su aparición en la sala Ritmo y Compás ante un público difícil. Para enredarlo más (como suele ser habitual), Jota sufre una infección de garganta que lleva arrastrando un par de semanas y con ella en pleno apogeo llega a su estreno ante los fans y la audiencia especializada que suele reunirse en la mencionada sala. Sin embargo, Jota Efe demuestra su temple desafiando el peligro con valor y derrochando todo lo que tiene, supliendo sus problemas vocales con una personalidad arrolladora, un ímpetu y una ilusión que se contagia entre los asistentes. Él mismo aclara al respetable el estado de su voz, pero sigue desgranando los temas uno a uno, con profesionalidad, potencia y una técnica vocal incuestionable. Este tío es un fenómeno...

A pesar de los problemas, el concierto resulta muy satisfactorio, dejando con muy buen sabor de boca a la banda. Si puede salir así de bien, ¿cómo será cuando todo vaya sobre ruedas? El triunfo está ahí, a un paso...

El grupo se entusiasma y se lanza a preparar el nuevo disco. Empiezan a surgir nuevas canciones que se unen a las ya compuestas desde que las mentes inquietas de Cuatro Gatos empezaron a trabajar tras la finalización de Esférica. Sin embargo, el enfoque del trabajo no pone a todo el mundo de acuerdo. Existe la polémica sobre si dedicar más tiempo a los conciertos o a los preparativos de un disco que empieza a retrasarse. Por un lado, no se quiere tardar tanto tiempo en sacar nuevo disco, temerosos de que los problemas con el anterior se repitan en éste. Esa inquietud se convierte en disensión y el norte de CG, el rumbo unánime de la banda se bifurca en dudas y temores. A pesar de la buena acogida del Jota, parece que algo no marcha bien en la formación. Por otro lado, los componentes de CG trabajan en proyectos paralelos, aprovechando el parón de la banda: entre otros, Jota Efe acepta un papel en un proyecto de metal ópera basada en la vida del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, Juanmi CG se embarcará durante el verano y otoño de 2006 en la musicalización y corrección del libro de poemas de Txus di Fellatio “El cementerio de los versos perdidos”, y El Niño ocupará temporalmente el puesto de éste como batería de Mägo de Oz.

En agosto de 2007, tras un concierto en Urex de Medinacelli con otras bandas (entre ellos sus colegas Xeru), en el que se interpretan temas nuevos como Mañana quizá sea peor, Adiós y Lo que hay detrás como anticipo del futuro álbum, la banda decide replantear su situación. El concierto ha sido muy bueno, el grupo ha resuelto bien los temas nuevos..., pero algo no termina de funcionar. El grupo se encuentra algo disperso, casi como si cada uno tuviera una idea distinta en la cabeza. Jota manifiesta su descontento por la situación y sus propias obligaciones fuera de Cuatro Gatos le hacen plantearse su continuidad en la banda. Es en ese momento cuando el grupo decide sentarse a hablar y hacer balance sobre todo lo transcurrido. ¿Ha desaparecido el espíritu que los mantenía unidos? ¿Es el fin?

 

El Jota (Juan Félix Bejarano)

Juanmi, viejo teclista, nuevo cantante

"Es el fin", es el comienzo de uno de los temas nuevos de Cuatro Gatos, “Adiós”. Algo así como su "single" de bandera hacia un nuevo trabajo discográfico, pero parece también un aviso de lo que podría pasar en cualquier momento. Ninguno de los "cuatro" ha hablado de marcharse, pero la decisión de Jota Efe de abandonar la banda hace recapacitar al resto. ¿Es esto una lucha inútil? ¿Merece la pena continuar? El grupo se encuentra visiblemente cansado ante tantos muros que se levantan, ante tantos contratiempos, y la reciente deserción amistosa de Jota hace sospechar que algo no anda como debiera. El grupo se reúne tras acabar sus aventuras externas y discute ampliamente sobre su futuro. Las cosas no andan bien, pero el espíritu... El espíritu sigue ahí y ahora que nada ni nadie parece obligar al grupo a continuar se hace patente la necesidad de hacerlo. No existen obligaciones contractuales, nadie presiona a la banda, la propia compañía Avispa deja en manos de los integrantes de CG su destino para decidir su futuro. ¿Y la banda? ¿Que piensan? Cuatro Gatos es un proyecto que se ha convertido en parte de sus vidas y no están dispuestos a rendirse ahora. El grupo debe continuar, "De chou mas gouón" que dirían los güiris, pero lo que está claro es que la banda está harta ya de buscar fuera alguien que represente las letras, que conduzca musicalmente el aspecto vocal del Cuatro Gatos. Deben buscar una solución que termine con la caravana de cantantes. Este grupo empieza a parecerse a un episodio de Gran Hermano en que están siempre los mismos abonados y siempre se marcha el mismo... Se acabó.

Javi Canseco termina diciendo la frase fatídica, frase por otra parte incompleta pero suficiente: "Para buscar a un gilipollas de fuera..." Y misteriosamente todo el mundo pone los ojos en el mismo: Juanmi Rodríguez. ¿Juanmi, cantante? ¡Cielo Santo, la cosa es más seria de lo que parecía! Parece que la disyuntiva es evidente: o canta Juanmi, o la banda se separa, harta ya de luchar y depender de otros. Tras hacer balance, se decide que lo que el grupo necesita es estabilidad. Es precisamente esa falta de estabilidad la que ha ocasionado todos los problemas. Echando la vista atrás, tras la marcha de Iván, el grupo tardó tiempo en recuperarse a pesar de la rapidez con que apareció Alex. Cuando el grupo empezaba a remontar, tras editar Esférica, Alex se marcha y la banda vuelve a la catacumbas... La marcha de Jota y el desánimo general vuelve a retrasarlo todo... El grupo ha tocado fondo. Lo bueno de tocar fondo es que no se puede ir más hacia abajo y entonces las cosas se ven desde otra perspectiva: ahora toca subir. Pero esta vez lo harán por sí mismos, al menos en lo más importante: ellos son la banda que ha aguantado desde el principio, los verdaderos Cuatro Gatos, los putos amos del cotarro, las sufridas víctimas de sus propios errores. Pero no serán sus verdugos. Cuatro Gatos prevalecerá y saldrá victorioso de esta dura prueba. Juanmi acepta finalmente el desafío con la confianza de los grandes: "No llegaremos ni al verano", dijo tras aceptar el puesto de "frontman" con algún que otro temor. Sin embargo, a pesar de las dudas (que las había, claro que sí), una novedad estaba danzando en la cabeza de la banda desde hacía largo tiempo, incluso antes de la aparición de Jota. se trataba de una posible incorporación, de la aparición de un nuevo miembro para Cuatro Gatos, una persona que aportara algo que la banda echaba en falta. El problema que tenía él era que no era "él", sino "ella".

 


Cuatro Gatos
Última actualización 3-3-2011
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